La Ciberética

LA CIBERETICA: Hacia un código de conducta digital.

La reflexión ética es muy necesaria en un momento álgido de fervor tecnológico. Toda innovación se plantea como un paso más de limitación humana en el trabajo. Estamos inscritos en el miedo a la sustitución del valor humano en el trabajo y necesitamos de un claro intento de innovación ética para dar respuesta a la velocidad del cambio tecnológico.

Debemos plantear el nuevo paradigma del trabajo por la digitalización creciente, y por tanto, replantear, rediseñar y redimensionar el concepto ético hacia los contextos virtuales. La ciberética se propugna como un valor básico en la evolución humana. La irrupción de conceptos como la singularidad de KURZWEIL (1) dónde se plantea que el aumento espectacular del progreso tecnológico a través de la Inteligencia Artificial ocasionará profundos cambios sociales en una era donde se impondrá la inteligencia no biológica. Este futuro esbozado por los autores transhumanistas necesita de un análisis severo y pensado del valor de lo humano y su influencia en la inteligencia artificial y saber utilizarlas, tecnologías con perceptos éticos humanos.

La necesidad de la ciberética no surge por la evolución tecnológica sino por la adaptación humana que tenemos que desarrollar para conseguir un futuro de calado humano. Tenemos que diseñar nuestro futuro y no dejar que la imparable retahíla de nuevos avances tecnológicos nos impida sentarnos a pensar en que será el futuro de nuestro trabajo.

Si en un futuro nuestro trabajo no se basará en la productividad medida en tiempo y trabajo realizado debemos pensar algunos conceptos humanos para corregir su valor y significación en el futuro.

Está claro que cambian cinco conceptos humanos:

  • Concepto de Experiencia Humana.
  • Concepto de Talento.
  • Concepto de Aprendizaje.
  • Concepto de Relaciones Sociales.
  • Concepto de Bienestar.

Tenemos que pensar en una nueva relación humana (entre humanos, entre humanos y robots y entre robots), en un entorno robotizado y virtualizado. Y por tanto, debemos reconsiderar conceptos de fuerte raigambre humana pero de indudable evolución para el contexto digital.

¿Está cambiando mi experiencia humana?

¿Está cambiando la forma de tener talento?

¿Se aprende de forma diferente?

¿Te relacionas con los demás de diferente forma?

¿Cómo se siente bien una persona en el trabajo actual?

Estas preguntas debemos hacerlas desde una perspectiva ética que tiene 3 niveles.

1ª Nivel: Derechos de protección de los humanos por lo digital. En este nivel hablamos de Derechos digitales, Accesibilidad y recolección de tus datos privados.

2º Nivel: Derechos sobre la privacidad y propiedad. Dónde se establece los derechos al olvido, derechos a borrar tus datos, huella digital.

3º Nivel: Derechos sobre los comportamientos humanos en relación a la libertad personal, derecho a ser diferente, derecho a compartir, a tener silencio.

Estos tres niveles no están todavía en la reflexión actual, solamente se está analizando el primer nivel con modelos de códigos (códigos para prácticas de información justa del ELECTRONIC PRIVACY INFORMATIC CENTER (EPIC) o los diez mandamientos éticos del COMPUTER ETHICS INSTITUTE), en este primer nivel, son los diferentes DRM (Gestión de los Derechos Digitalizados que se discuten). Pero la gran reflexión ética viene en los dos siguientes niveles:

  • Derechos sobre la privacidad y propiedad. Son mis datos y no quiero solo que me proteja, sino que me de la total capacidad para hacer con ellos lo que considere.
  • Derechos sobre la libertad personal. Soy libre en mi comportamiento personal y profesional y nadie me dice lo que tengo que hacer, tener y ser.

El dataísmo que tanto nos habla YUVAL NOAH HARARI (2) se trata de reducir el universo a un continuo y atosigante flujo de datos. Y el valor de cualquier acción está en el nivel de contribución de procesamiento de su dato. Pero en el futuro se superará el sarampión actual del dataísmo porque será normal poseer multitud de datos.

La gestión humana necesita del Big Data (datos comparados) y del Smart Data (datos individualizados operativos), como dice BERNARD MARR (3) los datos sin los parámetros Smart no sirve para tomar decisiones y aumentar el rendimiento. Y tras el SMART DATA está el HUMAN DATA, que no se refiere a que sea un dato humano sino al valor humano de cada dato. No hay que considerar reflexiones, solo los datos desde el análisis macro (Big Data) micro (Smart Data) sin tener una clara reflexión sobre su impacto en las conductas humanas (Human Data) para poder calibrar el valor real de un dato:

Estos HUMAN DATA puede provenir de los propios humanos, de las máquinas (robots) o de las cosas (IOT Internet de las cosas). Para plantear una reflexión humana tenemos que pensar que todo dato puede tener una expresión humana. Un mismo dato en un análisis macro, micro y humano no deja de ser el mismo dato, pero si puede cambiar su conceptualización demográfica (big data) y en este sentido necesitamos el primer nivel ético (derecho al anonimato del dato), pero este dato en un entorno concreto de aplicación incide como un análisis diferencial entre individuos (Smart Data) y entonces emerge el segundo nivel ético (derecho a la privacidad y propiedad del dato). Y, por último, este micro dato posibilita el conocimiento específico e individual de una persona (Human Data) y es en este momento cuanto si tiene que tener el tercer nivel ético.

Con estos tres niveles éticos y las tres visiones de un mismo dato nos lleva a plantear el debate de la ciberética en las cinco preguntas anteriores. Que gráficamente serián:

El entorno virtual nos aporta una experiencia humana diferente que hace establece un nuevo valor humano al trabajo, porque tenemos que aprender de forma distinta, relacionarnos con los demás de una forma más diversa y poder entender el bienestar de una forma digital.

Lo digital humano y lo humano digital

Sin duda, que nuestro ecosistema laboral ha cambiado, cambia durante este momento que escribo este capítulo y cambiará mañana al despertarnos. Esta movilidad continua y progresiva hace que nuestra experiencia humana cambie, pero no solo en el trabajo sino en todas las facetas de la vida.

  • Cambia nuestra experiencia personal.
  • Cambia nuestra experiencia ciudadana.
  • Cambia nuestra experiencia cliente.
  • Cambia nuestra experiencia empleado.

No hay experiencias humanas sin que influya el actual contexto digital. Como dice CARLOS REBATE (4) no hay que creer en futuros distópicos y discusiones pesimistas, sino debemos establecer técnicas de supervivencia que nos ayuden a garantizar nuestro futuro laboral.

En relación a la experiencia personal os voy a poner un ejemplo en nuestra función de padres. De mis primeros hijos que gestionamos sus relaciones con el colegio y con otros padres a golpe de teléfono hasta mi último hijo que utilizamos el grupo de WhatsApp. Este mero contexto digital de multitud de información, opiniones, emociones nos lleva a modificar nuestro comportamiento como padres. Sin duda, que tengo más información, pero en ocasiones actuamos más por el grupo que por una verdadera reflexión profunda. Nos dejamos llevar por lo políticamente correcto, y la presión social del grupo de WhatsApp se introduce como agente educativo en tu labor de padre. No se trata de ser un ludista y huir de los grupos de WhatsApp que nos rodean sino saber su impacto y poner antídotos para sacarle provecho. Saber que la información sin conocimiento condiciona tu acción. Pero, sin duda, la experiencia humana de ser padres está influida por las redes sociales de padres que comparten temores, miedos, creencias e incluso información con buena voluntad. Y te planteas si tu hijo tiene piojos más allá que lo que te indica la histórica liandrera.

Pero también, nos cambia nuestra experiencia ciudadana, no sólo los medios de comunicaciones influyen en nuestras opiniones políticas, sociales y culturales, sino también nuestros seguidores de LinkedIn, Twitter, Instagram o los videos de Youtube que han seleccionado personas que piensan similar a nosotros.

Además, en un entorno de multitud de datos, siempre hay una estadística que corrobora nuestra opinión. No vale la ciencia sino el valor que damos a la opinión de los demás. Nosotros somos ciudadanos plenos, que opinamos lo que queremos, pero estamos rodeados de algoritmos que nos autolimitan nuestro conocimiento. Enchufamos Netflix y me aconseja lo que debo ver, pido una oferta de viajes y me aconseja los viajes según mi perfil viajero, estamos en un contexto que nos lleva a no ser heterodoxo, sino ortodoxo de tu experiencia previa.

Los algoritmos de mi comportamiento previo me condenan a disponer de una información sesgada en lo que oigo (playlist inducida) lo que veo (plataformas), lo que leo (libros recomendados) y al final, estamos encadenados a nuestros gustos personales. Está cambiando mi experiencia como ciudadano, por tener más información me condeno a seguir la ristra de huellas digitales anteriores. En este contexto, tenemos que tener derecho al olvido, no solo del video o mis manifestaciones anteriores que pesaran en un algoritmo de mi comportamiento sino también en cambiar como persona, de forma de aprender, de hacer y de ser. Tenemos que evitar que los algoritmos nos vayan cercenando al rodearnos de pensamientos y sensaciones gratas de nuestro pasado y no nos influya como ciudadano. Estamos en la civilización empática que tanto nos habla JEREMY RIFKIN (5).

También cambia nuestra experiencia siendo cliente ¿quién hoy en día no utiliza TRIP ADVISOR para ir a un restaurante, hotel o cualquier sitio? Y yo siempre pienso ¿cuántos sitios maravillosos dejo de conocer por hacer caso a este u otro buscador? Ya no encontramos donde comprar, sino que nos buscan las ofertas. Los anuncios que nos rodean están determinados por nuestras visitas previas a ciertas informaciones. La experiencia cliente está mediatizada por la información seleccionada, por lo influencers o por la inteligencia artificial que condiciona nuestras compras.

La experiencia cliente adolece de tener una emocionalidad prevista en la compra y se convierte en un proceso transaccional donde la emoción es estética porque al final nos refuerza nuestras propias convicciones de compra. La experiencia cliente está modificada por la inteligencia artificial, que se introduce para orientar y convencer de lo que se tiene que comprar para seguir siendo lo que eres. Y en este contexto es adecuada las reflexiones éticas sobre si el fin justifica los medios como vemos en el libro de AUGUSTO KLAPPENBACH (6)

Y por último, la experiencia empleado está mediatizada por la tecnología. Desde una app, que te pregunta si eres feliz en tu Empresa, hasta un chatbots que te contesta sobre tus derechos a las vacaciones. Esta experiencia hace que el dato de tu rendimiento, tus formaciones y tus relaciones estén flotando encima de tu vida laboral. La experiencia tiene una capa digital que modula tus relaciones con tu trabajo, con tu jefe y con tus compañeros. Está cambiando tu experiencia de empleado, teniendo cuidado de que la información que se tiene sobre ti para tu curriculum, vigilando tu comportamiento en redes, manteniendo un estilo común, comportamiento laboral que no llame la atención. Al final, nuestra experiencia empleado no deja de ser un cúmulo de expectativas guiadas por multitud de preguntas que modulan nuestra opinión. La voz del empleado no es el objetivo sino el compromiso que está voz conlleva. Igual que el votar en democracia legítima a sus representantes, escuchar la voz del empleado da una vitola de verosimilitud a los programas de empresa. Los empleados cambian su experiencia por la posibilidad digital de originar y mediatizar la acción empresarial.

Este cambio de la experiencia humana de 360 grados supone una visión diferente de lo que supone vivir en este momento histórico como podemos comprobar en el libro de IGNACIO G.R. GAVILÁN (7). Este entorno humano diferente genera relaciones personales, sociales y profesionales muy distintas a un entorno más analógico. Nuestra forma de entender roles tradicionales (como ser padre) y también genera nuevos roles (saber twittear) necesita de una reflexión ética. La ciberética debe reflexionar en estas cuatro áreas, como también se observará en el libro de JAVIER GOMÁ:

  • Introducir opiniones ajenas y comunes a funciones propias.
  • Guiar tus conductas por preferencias anteriores.
  • Sentir coacción a la hora de comprar o vender.
  • Opinar habitualmente sobre tu bienestar en la empresa

Hasta qué punto las personas reconocen las limitaciones éticas a su libertad que se está introduciendo por lo digital ¿Estamos dispuestos a adaptarnos? o como toda adaptación debemos acomodar el entorno a nuestra acción humana. Yo considero que toda adaptación implica una acomodación del entorno, y es aquí cuando se produce la verdadera adaptación. Y esta acomodación debe pasar por reflexiones éticas que considere:

  • La posibilidad de ser heterodoxo.
  • La capacidad de vivir sin opiniones ajenas sobre mí.
  • El derecho al silencio.
  • La libertad a no comprar cosas que otros consideran como imprescindibles.
  • El derecho a no opinar en tu empresa.

Lo digital puede ser humano, pero ser humano va más allá de ser digital. No se agota el ser humano en una mera retahíla de datos e interacciones virtuales, sino que haciendo que cualquier respuesta pueda ser diferente al canon algorítmico que se están acomodando a esta realidad.

No hay que negar que está cambiando nuestra experiencia humana, pero lo que no puede cambiar es la humanización de toda relación con las máquinas. No se trata de hacer máquinas (robots) más humanas, sino humanizar la relación de cualquier persona en un entorno digital. Y para ello, necesitamos la ciberética y generar nuevos protocolos éticos en la configuración del uso digital.

No podemos limitar el crecimiento tecnológico, pero si estructurar la relación humana con la tecnología como vemos en el libro de DANIEL LÓPEZ ROSETTI (9). Se trata de vivir una experiencia integrando lo digital sin dejar de lado los principios éticos de:

  • Derecho a ser diferente.
  • Derecho a ser uno mismo.
  • Derecho al silencio.
  • Derecho a tener libertad de compra.
  • Derecho a no hacer lo que tu empresa te dice.

Y en relación con la experiencia empleado, tenemos que tener en cuenta que la tecnología digital permitirá el control de las diferentes problemáticas personales y de los profesionales. Saber en que redes sociales estás, saber de tus opiniones personales, de si fumas, bebes o no haces ejercicio. Y a veces, con mensajes bien intencionado como cuidar de tu salud, podemos caer en la dictadura del empleado ideal. Todo empleado, porque lo se digitalmente, debe comer sano, dormir adecuadamente, no trasnochar y además hacer no se cuantos pasos al día. ¿Y dónde está la libertad humana? La infoxicación de datos sobre las personas no debe obviar el derecho de las personas a ser libres de no dar estos datos, de no querer que se utilicen y finalmente, de discrepar de imponer una forma de conducta idónea para la empresa.

Sin duda, que necesitamos de una respuesta ciberética para proteger estos nuevos derechos que están emergiendo. Defender el derecho a ser diferente conjuntamente con el derecho a ser uno mismo supone un cambio profundo, incidir en tener derecho a no decir nada y no hacer lo que una empresa te diga son reflexiones de enorme calado humano.

Talento y ética digital

La ciberética debe desarrollarme a la par de la evolución de la experiencia humana como la tecnología, pero no podemos olvidar el nuevo concepto del Talento. Hasta el S. XX el talento correlacionado con un determinado nivel de experturia, pero la emergencia de buscadores y la disponibilidad del conocimiento plantea un nuevo concepto del talento.

El talento siempre se ha considerado una mezcla de conocimiento (experto), aptitud y actitud. El peso o dosis de composición del talento cada ve tiene más, pero la actitud, aptitud y conocimiento. La evolución del talento se diferencia en tres momentos:

Este cambio de concepto del talento genera un desequilibrio hacen la actitud como eje definitivo del talento en un entorno digital como bien dice DANIEL COYLE (11). Este cambio de énfasis se genera por:

  1. Accesibilidad universal del conocimiento. Todo está en la red no necesito el “saber” instalado en las personas.
  2. Sustitución de operaciones por la robotización que cambia el nivel del conocimiento y de organización y control del trabajo.
  3. Desarrollo de actitudes para llevar un rol emprendedor. Importancia del engagement o compromiso como el elemento clave del talento.

En definitiva, el talento cada vez es más una actitud que una aptitud y un conocimiento. Los tres elementos tienen que estar, pero en diferentes dosis. Aquí se inscribe el surgimiento de los softskills como sustitución de las competencias tradicionales cuya actitudinal es mayor CANTERA (12) Cada vez más el talento se expresa en las fortalezas del carácter.

El talento en el entorno digital se explica desde las competencias emergentes (fortalezas) que cada vez son más valoradas como el listado planteado por BELEN VARELA (13), a su cuestionario de fortalezas de carácter con he incorporado una reflexión ética a lado que nos permite situar a la ciberética en su amplitud.

  • Conocimiento y Sabiduría
    • Apertura de mente y juicio crítico Saber cambiar de opinión
    • Creatividad, ingenio Generar ideas nuevas
    • Curiosidad y apertura a nuevas experiencias El cambio te produce curiosidad
    • Pasión por aprender Atención a las cosas nuevas
    • Perspectiva Te buscan para tener tu consejo
  • Transcendencia
    • Esperanza y optimismo Capacidad superar el fracaso.
    • Espiritualidad Tus creencias modulan tu conducta
    • Sentido del humor Capacidad de reírse de los errores
    • Aprecio a la belleza y asombro Te asombras por los detalles
    • Gratitud Eres consciente de lo que te sucede
  • Valor
    • Valentía             Actúa según tus convicciones
    • Perseverancia             Finalizas lo que empiezas
    • Vitalidad, pasión             Muestra implicación y energía
  • Moderación
    • Autorregulación y autocontrol            Disciplina para controlar tus impulsos
    • Prudencia             Tomas decisiones meditadas
    • Capacidad de perdonar             Prefieres el perdón a la revancha
    • Humildad, modestia             No te jactas de tus éxitos
  • Humanidad
    • Generosidad Disfrutar ayudando a los demás
    • Inteligencia social              Te adaptas a diferentes situaciones sociales
    • Amabilidad y cercanía Expresas tu aprecio a los que estimas
  • Justicia
    • Liderazgo Coordinas con armonía el equipo
    • Sentido de la equidad Trata a todos ecuánimemente
    • Equipo, ciudadanía Te integras y forma parte del equipo

Estas 23 destrezas que configuran una visión del talento más orientado a la actitud nos propone estas 23 reflexiones éticas a considerar en el modo digital. El talento necesita crear una ciberética que genere estos espacios.

La ciberética debe configurar perceptos para asegurar los espacios humanos frente a la robotización del entorno de trabajo incidiendo en crear conceptos que encierre:

  • Como ser más creativo
  • Como tener más valores
  • Como poseer más pasión
  • Como tener mayor consciencia de sí mismo
  • Como tener más valor social
  • Como desarrollar el concepto de justicia.

Los robots tienen que aceptar que nunca podrán sustituir al ser humano en estos seis conceptos. ¿En qué se diferencia el talento humano de un talento máquina? Pues en estos seis rasgos diferenciales. El perfil de la persona creativa, con valores muy apasionado, consciente de lo que es, con una gran capacidad social y con gran sentido de la justicia es el ideal-tipo de la reflexión de la ciberética, como se puede comprobar en la obra de ALBERT CORTINA (14).

En fin, el talento digital conlleva una ética que plasme la importancia de ser creativo, de tener valores, de tener pasión, y a su vez de ser consciente de su fin al ver la realidad, de su valor social y de su apreciación de la equidad.

¿Cómo se aprende en entornos digitales? Desde una perspectiva de la ciberética.

La ciberética debe estar inscrita en la asunción que el aprendizaje continuo es una realidad actual, y que tenemos que considerar que este proceso implica unas nuevas formas de entender el desarrollo profesional. Hay 4 vectores que explican el aprendizaje actual:

  • Vector de la gamificación: aprendizaje formal versus informal
  • Vector de aprendiverso: Aprendizaje diversos versus generalistas
  • Vector de ultralearning: Aprendizaje pensado versus rápido
  • Vector de practicidad: Aprendizaje teórico versus práctico

En este momento el entorno digital nos lleva a una caracterización de un aprendizaje informal, generalista, rápido y práctico como observamos en el libro de ALEX BREAD (15). Esta mera forma de ver el aprendizaje nos lleva a configurar nuevas formas más abiertas de configurar los perceptos éticos.

  • Aprendizaje informal             En todo momento estás aprendiendo
  • Aprendizaje generalista Aprendizajes diversos para cruzar ideas
  • Aprendizajes rápidos             Agilidad en aprender
  • Aprendizaje práctico             Apoyarse en la agilidad inmediata

Estas percepciones éticas nos hacen mirar el proceso de aprendizaje. ¿Los robots profesores no están en camino? Necesitamos que los profesores tengan un valor por su nivel de influencia informal por su heterodoxia de conocimiento e intereses diversos, que tenga agilidad a la hora de aprender y desaprender y que encuentre en la práctica su mayor desarrollo. Es decir:

  • El arte de enseñar sin enseñar
  • El ser polímata (diversidad de conocimientos) focalizados en un área.
  • La capacidad de cambiar la forma de aprender.
  • La práctica que conduce a la perfección.

La reflexión del aprendizaje actual se refleja en el último libro de SCOTTH YOUNG (16) donde se refleja que la forma de aprender ha cambiado. Y lo básico no es lo que se ha aprendido sino como se ha aprendido teniendo en cuenta esos cuatro vectores.

  • Gamificación: La capacidad de aprender a través del juego simulado parece que es una cualidad altamente robotizable. Pero sabemos que el nivel informal que genera un proceso de gamificación es donde está el verdadero éxito del proyecto. La utilización en contexto no habituales de formación genera una enorme capacidad de aprendizaje informal. Lo informal contribuye a tener una visión de aprendizaje permanente e incluso en situaciones no expresamente de formación.
  • Aprendiverso: El aprendizaje cruzado de conocimientos diversos y que se correlacionan para converger en un foco común es para un gran avance actual. Aprender diferentes contenidos para conseguir objetivos comunes. La diversidad de saberes y la singularidad a la hora de mezclar el conocimiento, nos ofrece la oportunidad de obtener grandes resultados. Aprender humano está en la variedad de mezclas de conocimientos que posibilita un enfoque único y especifico de este saber humano.
  • Ultralearning: Este concepto está asociado a la agilidad en el aprendizaje. La generación de conocimientos aplicados a la problemática concreta te lleva a recoger de una manera más precisa el valor de lo aprendido. No se trata de centrarse en el saber sino en el para que hay que saber. Esta historia del para que se debe basar en la motivación humana en buscar significado rápido del aprendizaje para asentar su utilidad. No por ejercitarse en el aprendizaje reflexivo se obtiene más recursos psicológicos sino que al recordar cada aprendizaje su origen y la necesidad que da respuesta es cuando se incrementa. La agilidad se basa en la aplicabilidad.
  • Practicidad: La hilazón entre el conocimiento y la practicidad genera la fuerza de su impacto empresarial. Cada aprendizaje en los entornos digitales busca ser una aproximación a la realidad desde lo práctico y no lo teórico. Ser prácticos es un proyecto ganador cuando lo útil no es lo que se sabe sino para que sirve. El valor de la practicidad se enmarca en la posibilidad de tener conocimientos más adaptados a su cambio. Se cambia por el nivel de practicidad que tiene el siguiente conocimiento. Variar desde su valía pragmática tiene un enorme impacto en la capacidad de aprendizaje. Para aprender más hay que desaprender mejor.

En los entornos digitales se aprende, aunque no se quiera, de la diversidad, con rapidez y muy aplicativamente.

Redes sociales y ciberética

Sin duda, las redes sociales configuran un entorno muy propicio donde se manifiesta todo el ecosistema emocional. Es un verdadero exponente humano lo que se refleja en el comportamiento humano en las redes sociales, como se ve en el libro de FERRAN RAMON CORTES (17)

Los principales retos que tiene la ciberética en relación con las relaciones sociales son:

  • Gestión del silencio: El derecho a no contestar
  • Gestión de las falsas noticias (fake news): El derecho a verificar las noticias
  • Gestión de las opiniones: El derecho a opinar de todo y en todo.
  • Gestión del Scoring social: El derecho al olvido.
  • Gestión de la imagen personal: El derecho a tu personal branding
  • Gestión del tecnoestrés: El derecho al desenganche tecnológico

Estas 6 perspectivas implican una visión novedosa del networking como vemos en el libro de ALEXANDER HOFFMAN (18) y supone un reto ético de enorme valor. Estas perspectivas implican influencia en la conducta humana de este tipo.

  • Derecho a no contestar: Implica tener la libertad de guardar silencio en las redes sin tener necesidad a contestar. Todos sabemos la dopamina que suelta un mensaje que entra en tu smartphone, pero también tenemos que saber que la reflexión debe contemplarse para evitar contestaciones inmediatas e irreflexivas. Frente al vicio de pedir la virtud de no dar.
  • Derecho a verificar las noticias: La descontextualización y la tergiversación exprofeso de una noticia debe contrarrestarse con la virtud de la verificación. Contrastar diversas fuentes una noticia y verificar quien lo dice, porqué lo dice y para qué lo dice es la garantía de tu procesamiento equilibrado de la información.
  • Derecho a opinar de todo: Todo el mundo puede ser un “prosumidor” (creador de noticias) y puede opinar de multitud de temáticas, pero también debe aceptar el derecho a tener controversia por sus opiniones. Ante la facilidad de vomitar una opinión debe considerarse la rapidez y virulencia de llevarte la contraria.
  • Derecho al olvido: Tu huella digital ha sido labrada por multitud de circunstancias históricas con un criterio temporal. Tras tu evolución se te debe permitir que estos datos no computen en lo que tu consideras como digno de presentarse como tu historia. Este scoring que la tecnología te permite, para indicar cuál es tu trayectoria tiene que posibilitar tu decisión sobre tus datos y la elección voluntaria de tu historia.
  • Derecho al personal branding: Cada persona tiene que tener libertad para configurar su imagen personal como elemento de presentación en una red social. Personal Branding es una exigencia de índole personal que se puede compartir empresarialmente. Este compartir no debe ser lo fundamental, sino tu decisión personal de tener una imagen personal diferenciadora e intencionadamente expresada.
  • Derecho al desenganche tecnológico: La capacidad de ejercer la libertad de estar enganchado o desenganchado a tu entorno virtual es un gran ejercicio del libre albedrio. El desenganche tecnológico se plantea desde un principio de la conciliación y el bienestar personal. No se trata de prohibir el enganche sino permitir el desenganche tecnológico cuando las personas consideren que estas dominando su equilibrio personal. Es la clara filosofía de SLOW TECHNOLOGY, saber utilizar cuando quieras y como quieras la tecnología.

Esos derechos de las personas en relación a las redes sociales deben considerar la naturaleza humana de toda red social que se configura en la necesidad del contacto humano y en la capacidad de gestionar su singularidad en las redes sociales, como se comprueba en el libro de JAVIER GALEANO (19)

Bienestar digital y ciberética

Y en último lugar, tenemos que hablar del bienestar en entornos digitales y su conceptualización en los preceptos éticos. El futuro síndrome FOMO (la necesidad de estar enterado) genera el mayor malestar en las nuevas generaciones. El no estar enterado es fuente de malestar y por tanto, el bien estar necesita de un ecosistema de relativización del valor de la tecnología.

El concepto bienestar se agrupa en tres subcategorías:

  • Bientener
  • Bienestar perse
  • Bienser

El “bientener” ser refiere al desarrollo de disponibilidades, recursos y capacidades. Saber tener supone utilizar tus recursos personales y psicológicos cuando puedes y donde quieras.

El “bienestar perse” se refiere al desarrollo de emociones positivas con su crecimiento histórico. Saber estar supone una situación vital de satisfacción en entornos determinados.

El “bienser” se refiere al desarrollo de actitudes vitales y propósitos. Saber ser implica unos valores interiorizados de ser conscientes de tu situación personal.

Cuando hablamos en genérico del bienestar abarcamos las tres subcategorías y hablamos de disponibilidad, emoción positiva y actitud vital.

La ciberética debe prevalecer este bienestar desde los siguientes derechos:

  • Derecho a tener capacidades y no utilizarlas.
  • Derecho a ser feliz y a no ser feliz.
  • Derecho a tener un proyecto y no tenerlo.

Tener propósito, estar bien emocionalmente y saber hacer y no querer hacer será las tres vertientes de cualquier actuación centrado en el bienestar. Como dice VICTORIA CAMPS (20) “Más que una meta, la felicidad es un estado de ánimo, el anhelo de una vida plena”.

En conclusión, la ciberética debe reflexionar sobre como la tecnología influye en la experiencia humana, en el talento, en el aprendizaje, en las relaciones sociales y en el bienestar. Estas cinco áreas que nos están cambiando las claves interpretativas de los diferentes niveles de perceptos éticos, en un primer nivel con derechos de protección de los humanos, en un segundo nivel con derechos sobre la privacidad y en un tercer nivel con los derechos sobre los comportamientos humanos en relación a la libertad personal en un contexto virtual. Estas 5 áreas con esos tres niveles nos llevan a considerar que los datos digitales pueden ser un HUMAN DATA que necesita de un tratamiento específico.

La inteligencia artificial como ejemplo de entorno virtual va a incidir en nuestra experiencia personal, ciudadana, cliente y empleado, que el talento sea más actitudinal que de conocimientos y aptitudinal, que el aprendizaje sea mas informal, diverso, rápido y práctico, que las redes sociales suponga gestionar las falsas noticias, las interacciones, las opiniones, la historia, la imagen y las posibilidades de desenganche; y por último, que el bienestar suponga tener disponibilidad y no utilizarlo, querer ser feliz o infeliz  tener un propósito (o no) de vida.

Como dice AJAY AGRAWAL (21) las máquinas son predictivas mientas las personas somos impredictivas. Ser humano en un ecosistema digital es una enorme tarea de cambio diario, de adaptación ética y de acomodación al entorno. No hay nada humano como la capacidad de aprender y de adaptarnos, y por eso, no hay nada humano que la tecnología generada por humanos.

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La singularidad de estar cerca. Cuando los humanos transcienden de la biología. LOLA BOOKS

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  • MARR, BERNARD (2017)

Big Data en la práctica: Como 45 empresas exitosas han utilizado análisis de BIG DATA  para ofrecer resultados extraordinarios. TEEL Ediciones

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¿Se puede seguir hablando de ética? Apuntes sobre el pasado y el presente de la filosofía moral. ANEXO EDICIONES

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La carrera digital. Como transformar tu compañía para triunfar en el mundo digital. EX LIBRIC

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Necesario pero imposible. Tetralogía de la ejemplaridad. DEBOLSILLO

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Equilibrio. Manual de usuario. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. ARIEL

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Realidad virtual. Como aprovechar su potencial para las empresas y las personas. LID

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Pequeño libro del talento. 52 propuestas para mejorar tus habilidades. COACH

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Pragmata de Recursos Humanos. De anglicismos y dichos populares. EDITORIAL UNIVERSITARIA RAMÓN ARECES.

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Job Crafting. Convierte el trabajo que tienes en el trabajo que quieres. EMPRESA ACTIVA

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Humanismo avanzado. Para una sociedad biotecnológica. EDICIÓN TECONTE

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Otras formas de aprender. que funciona en educación y porqué. PLATAFORMA ACTUAL

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  • RAMÓN-CORTÉS, FERRAN (2017)

Más amistades y menos likes. Desarrolla tus verdaderas relaciones en un mundo conectado. CONECTA

  • HOFFMAN, ALEXANDER (2019)

Como convertirse en un networker gurú. EDICIONES OBELISCO.

  • GALEANO, JAVIER Y PASTOR, JUAN MANUEL (2019)

De los puentes de KÖNIGSBERG a las redes sociales. EMSE EDAP P.S.L.

  • CAMPS, VICTORIA (2019)

La búsqueda de la felicidad. ARPA

  • AGRAWAL, AJAY ; GANS JOSHUA Y GOLDFARB, ARI (2019)

Máquinas predictivas. La sencilla economía de la inteligencia artificial. REM

Javier Cantera
Javier Cantera

Soy un apasionado del arte, Tintín, la lectura, la escritura y la familia. Especialista en paradojas, desarrollador de sin sentido o simplemente un humanista en la jungla digital.

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